19/06/2009

Los gatos según Baudelaire

Les Chats
Charles Baudelaire

Les amoureux fervents et les savants austères
Aiment également, dans leur mûre saison,
Les chats puissants et doux, orgueil de la maison,
Qui comme eux sont frileux et comme eux sédentaires.

Amis de la science et de la volupté
Ils cherchent le silence et l'horreur des ténèbres;
L'Erèbe les eût pris pour ses coursiers funèbres,
S'ils pouvaient au servage incliner leur fierté.

Ils prennent en songeant les nobles attitudes
Des grands sphinx allongés au fond des solitudes,
Qui semblent s'endormir dans un rêve sans fin;

Leurs reins féconds sont pleins d'étincelles magiques,
Et des parcelles d'or, ainsi qu'un sable fin,
Etoilent vaguement leurs prunelles mystiques.

***

Los Gatos
[Versión literal en español]

Los amantes fervorosos y los sabios austeros
Aman por igual, en la estación madura,
A los gatos fuertes y dulces, orgullo de la casa,
Que como ellos son friolentos y como ellos sedentarios.

Amigos de la ciencia y de la voluptuosidad,
Buscan el silencio y el horror de las tinieblas;
El Erebo los habría tomado por sus corceles fúnebres,
Si pudieran al yugo inclinar su altivez.

Adoptan al meditar las nobles actitudes
De las grandes esfinges tendidas en el fondo de las soledades,
Que parecen dormirse en un sueño sin fin;

Sus caderas fecundas están llenas de chispas mágicas,
Y partículas de oro, cual arenas finas,
Estrellan vagamente en sus místicas pupilas.

11/06/2009

Senderos de la hermenéutica filosófica

En su veta propiamente filosófica, la hermenéutica adopta la forma de una filosofía universal de la interpretación, a diferencia de su aplicación metodológica que pretende guiar las interpretaciones de los textos. Esta veta filosófica implica reconocer a la comprensión e interpretación, no como procesos que se encuentren únicamente en la labor de las ciencias humanas y sociales, sino como procesos que se encuentran presentes en todas las facetas y dimensiones de la vida humana. El ser humano es, entonces, un ser interpretativo. Precisamente, en este sentido, el filósofo canadiense Jean Grondin tiene razón al mencionar que: “La hermenéutica es una manera de hacer filosofía y no una escuela”.

Vale la pena plantear la siguiente hipótesis: la hermenéutica sólo puede posicionarse como una reflexión filosófica cuando ésta se ve atravesada por la influencia del existencialismo, por una reflexión que se ve centrada en el significado de la vida y sus condiciones de posibilidad. 

No hay que olvidar que el panorama intelectual de la época en la cual surge la hermenéutica filosófica se veía influenciado por autores que provenían del existencialismo o que su obra había sido leída desde dicha perspectiva (cosa que con otros autores hubiera sido imposible). Por otra parte, Hans-Georg Gadamer ha confesado en varios de sus textos que su preocupación hermenéutica no iba por el sendero estrictamente metodológico de las ciencias del espíritu (a diferencia de Dilthey), sino enteramente filosófico, como una reflexión que influyera más allá del terreno cognitivo. Otro caso similar es el de Luigi Pareyson, maestro de Gianni Vattimo (el cual me atrevo a mencionar que influyó más en éste último de lo que lo hizo Gadamer), quien estaba ampliamente influenciado por el existencialismo y su hermenéutica refleja dicha influencia, al mismo tiempo que Vattimo.

Bien se pueden dar otros ejemplos más de la íntima relación entre autores existencialistas y hermeneutas contemporáneos (so pena de fastidiar al lector de este post). No obstante, lo que en último caso compete remarcar es que la hermenéutica filosófica es la heredera directa del existencialismo (tal vez no la única, pero sí la más importante) y los autores que aún se dedican a la reflexión hermenéutica, en sentido filosófico, pretenden continuar por esta vía que relaciona el sentido de la existencia con la comprensión e interpretación como procesos fundamentales de la vida humana. Nuevamente, recuperando a Grondin, la hermenéutica filosófica es una reflexión que pretende descubrir el/los sentido(s) de la vida misma, pues, de lo contrario… ¿qué sentido tendría ésta?

Otro gato cartesiano preocupado por su existencia.

24/04/2009

No existen gatos, sólo interpretaciones

En su breve libro La hermenéutica, Maurizio Ferraris menciona que el dictum nietzscheano «no existen hechos, sólo interpretaciones», lo que parece enunciar realmente es que «no existen sólo hechos, sino también interpretaciones». Para demostrar este punto Ferraris sustituye la palabra «hechos» por «gatos»; con lo cual se construye la frase «no existen gatos, sólo interpretaciones» que, según el filósofo italiano, es una tesis poco razonable que ni siquiera sería aceptada por alguien como Berkeley.

¿Qué se pretende con esta jocosa parodia de la frase más abanderada por los hermeneutas posmodernos? Ferraris considera que es sólo a partir de Heidegger que se ha venido pensando al ser como una abstracción completa, cuando anteriormente era claro que el ser siempre era el ser del ente, con lo cual, al mismo tiempo, la hermenéutica filosófica ha desviado su atención de los objetos concretos y reales, quedándose solamente con el lenguaje para hablar del ser, pero nunca de las cosas en sí mismas (sé que más de una hermeneuta ha pegado el grito en el cielo al leer «cosas en sí mismas»).

Es por esta razón que Ferraris pretende retornar a una ontología, comprendida como una fenomenología de la percepción. Es decir, la interpretación siempre es posterior a la percepción del objeto. Hay un momento, por más breve que sea, en el cual el sujeto observa al objeto sin interpretarlo y ahí se diría que radica la ontología/fenomenología, mientras que la hermenéutica se relega a ser la herramienta que dilucida sólo aquello que está oscuro o confuso sobre el objeto.

Pero, ¿en la percepción realmente no hay interpretación? ¿No será que la percepción es un proceso casi inconsciente de interpretación, proceso en el cual el sujeto identifica y percibe un objeto en tanto que posee un bagaje que le permite captarlo como tal? Seguiremos resolviendo esta cuestión planteada por el más famoso apóstata de la hermenéutica filosófica. 


Dícese de un gato cartesiano preocupado por su estatuto ontológico. 

27/03/2009

Hermenéutica: entre prescripción y descripción de la interpretación

El pretexto: según cierto comentarista de textos de Foucault, la hermenéutica no es una epistemología. Razones de su afirmación no dio, pero es evidente que ésta se establece en una confusión, hasta cierto punto, de carácter banal que vale la pena aclarar. 

La hermenéutica, comprendida en un sentido ramplón, como de hecho nuestro comentarista la piensa, significa que todo lo que se diga sobre algo, de manera arbitraria, es una interpretación y que ese acto de decir cualquier cosa sobre lo que sea, es propiamente hermenéutica. De ahí que para el crítico la hermenéutica no llega al “estatuto” de una metodología o una epistemología, en tanto que no rige el acto de investigación o aprehensión del conocimiento. El problema es que MAJ, el crítico del que venimos hablando, no sabe nada de hermenéutica y a regañadientes él mismo lo acepta. (Cuestión al aire: ¿qué hacía participando en un evento de hermenéutica? Respuesta pendiente). 

Brevemente se esbozan algunas cuestiones aclaratorias sobre la hermenéutica. 

En general, existen dos tipos de hermenéuticas: 1) la que podemos llamar metodológica o epistemológica y 2) una hermenéutica filosófica o fenomenológica. La primera pretende dar ciertas reglas, no demasiado rígidas ni duras, para el acto de interpretación, que en este contexto se comprende como sinónimo de comprensión de un texto (hablado, escrito, representado), pero en definitiva es una hermenéutica prescriptiva. Mientras que la hermenéutica de cuño filosófico o, incluso, fenomenológico, pretende descubrir cómo es que de hecho interpretamos y comprendemos, tanto el mundo como a nosotros mismos. Es, por ende, una postura descriptiva, pues describe el acto mismo de interpretar. 

Ahora bien, lo que se dice “hermenéutica” en sentido vulgar como “todo acto de interpretación por el mero hecho de ser una interpretación”, no merece el estatuto de hermenéutica, en tanto que no otorga ciertas reglas de interpretación ni pretende sacar a la luz el acto mismo que se juega en la interpretación/comprensión de un texto. Es decir: la hermenéutica no es el acto de interpretar en sí mismo, sino la reflexión que se hace sobre la interpretación, sea para dar una orientación al acto de interpretación (hermenéutica metodológica) o para sacar a la luz los factores del acto mismo de interpretar (hermenéutica filosófica). 

Con lo anterior sé que algunos no estarán de acuerdo (de hecho no estoy tan de acuerdo con afirmar que el acto mismo de interpretar no es en sí mismo hermenéutica) pero creo que es la única forma de evitar que la hermenéutica se convierta en “lo que sea que se diga sobre cualquier cosa”. Todo lo anterior está abierto a discusión. 

JRN

23/03/2009

La doctrina kenótica según Pio XII

Siempre es bueno saber que a un papa le puede "repugnar" tu tema de tesis... quiere decir que voy por buen camino. 

"Repugna […] la opinión, bastante difundida fuera del Catolicismo, apoyada en un texto de la Epístola de San Pablo Apóstol a los Filipenses, mala y arbitrariamente interpretado, esto es, la doctrina llamada Kenótica, según la cual en Cristo se admite una limitación de la divinidad del Verbo; invención verdaderamente sacrílega, que, siendo digna de reprobación como el opuesto error de los Docetas, reduce todo el misterio de la Encarnación y de la Redención a una sombra vana y sin cuerpo. […] Estos ensalzan tanto el estado y la condición de la naturaleza humana de Cristo que parece que ella es considerada como sujeto suis iuris, como si no subsistiese en la persona misma del Verbo." 

[Pio XII, carta encíclica “Sempiternus Rex Christus: sobre el concilio de Calcedonia celebrado hace quince siglos”]

6/02/2009

Intersecciones: Anarquía y Cristianismo

Para los que estamos inmersos en una cultura eminentemente católica-romana, el relacionar la anarquía con el cristianismo resulta una contradicción. En la jerarquía romana es indiscutible quién posee el poder, cómo es que lo distribuye y su autoridad resulta infalible para la comunidad de fieles y creyentes. Para la Iglesia Católica romana, la ausencia de un soberano resulta impensable e indeseable. La ausencia del poder político-religioso, que erige la figura del Papa, implicaría desorden y confusión.

No obstante, el filósofo-teólogo-politólogo francés Jacques Ellul, en su libro Anarquía y Cristianismo, presenta una tesis interesante. Para Ellul, el cristianismo, tal y como fue concebido en los primeros cuatro siglos del movimiento, era un movimiento anarquista. Incluso, el autor considera que esta postura anarquista no es sólo producto del movimiento de Jesús de Nazaret (personaje histórico poco inteligible) sino desde los primeros textos bíblicos del Antiguo Testamento.

Para Ellul, el cristianismo no persigue eliminar al poder político, sino demostrar que el poder político es “vanidad de vanidades”. La postura cristiana invita a ir en contra del poder político porque es obra del diablo (etimológicamente de diabolos, que no es un personaje de cola y cuernos, sino que significa “divisor”). “El gran factor de división es el Estado y la política”.

Así, el filósofo francés se da a la tarea hermenéutica de interpretar, a la luz de una teología anarquista, algunos pasajes del texto bíblico, veterotestamentario y neotestamentario. Desde la liberación del pueblo judío de la opresión en Egipto narrada en el Éxodo, pasando por el “Dad al César lo que es del César” del Evangelio y terminando con el cuestionamiento del poder político romano del Apocalipsis, Ellul considera que el mensaje de fondo es uno y siempre el mismo: la liberación de todo poder, sea éste político, religioso y económico. El Dios de la tradición judeocristiana es un Dios libertador antes que creador.

Ya en ocasiones, algunos se habían dado a la tarea de considerar que el cristianismo es una postura política y ética antes que religiosa (o, tal vez, en la medida en que es ético-político es religioso) y a pesar de que Ellul hace verdaderos esfuerzos de interpretación que, en ocasiones, resultan algo complicados, la imagen que presenta del cristianismo es muy distinta al que presenciamos hoy en día y resulta verdaderamente fascinante. Nos muestra un rostro del cristianismo que se aleja del imperialismo de algunos grupos religiosos. Una imagen que vale la pena seguir pensando.

Post-Scriptum

Dos imágenes. La primera (izquierda) pertenece al siglo VI, denominada como Cristo militante («Ego sum via, veritas et vita»), de la capilla arzobispal en Ravenna. En dicha imagen, Cristo es representado como un legionario, un gerrero. Sus ojos reflejan una postura militante, distinta a la imagen del martir que se volvió común en Occidente. También, es representando pisando a una serpiente, que es el símbolo del mal. Esta imagen contrasta con la segunda imagen del Cristo rey, imagen que surgió de la fiesta del mismo nombre que proclamó Pio XI en 1925, en la cual el poder político hizo uso de la figura de Jesús de Nazaret para añoranza del poder monárquico. Son contrastes que reflejan distintas visiones del cristianismo. ¿Cuál corresponde a la época posmoderna? 













Ampliar imágenes: 

Ficha bibliográfica:
Ellul, Jacques. Anarquía y cristianismo, trad. Javier Sicilia, México: Jus, 2005, 144 pp.

JRN

22/01/2009

¿El fin de la era imperial?

“Comienza el fin de la era imperial”. Aceptar esta frase sería creer que el mundo nació hace 8 años; que fue George W. Bush el primer presidente de los Estados Unidos quien los dirigió a un régimen imperialista; implicaría pensar que todo, como en las malas películas de Hollywood, se compone cuando el héroe aparece en escena.

Disculpen los optimistas -esos del pensamiento positivo- pero tengo profundas dudas acerca del mesianismo con el que los medios de comunicación envuelven al nuevo presidente de los Estados Unidos. No cabe duda que su llegada a la Casa Blanca es significativa, por ser el primer afroamericano. Aunque, si nos ponemos radicales, este es uno de los avances de los que sólo se puede jactar Occidente de haber alcanzado y lo etiqueta como “progreso”.

No obstante, antes de elevar a alguien al imaginario colectivo, convertirlo en santo patrono de los americanos y pensar que todo cambiara mágicamente, sería bueno recordar la historia de ese pueblo norteamericano, la cual no ha sido otra que la historia de muchas guerras, injusticias y represiones. Un imperialismo que no nació ayer, ni hace una década, sino que inició con la colonización llevada a cabo por los ingleses y que no ha terminado desde entonces, aunque se le nombre con palabras distintas.

Disculpen el pesimismo (para otros, realismo) del comentario. 

JRN

3/01/2009

Solución final

And the Germans kill the Jews
And the Jews kill the Arabs
And the Arabs kill the hostages
And that is the news
And is it any wonder that the monkey's confused
[...]
Can't you see?
It all makes perfect sense
Expressed in dollars and cents
[...]
(Perfect sense, por Roger Waters)

El Estado de Israel se comporta, hoy en día, como aquellos a quienes condenaba hace 60 años. La conciencia histórica está exiliada de la “tierra prometida”. Ahora, presenciamos un nuevo genocidio, una nueva “solución final”, llevada a cabo por aquellos que la sufrieron en el pasado. Los judíos del Estado de Israel (que nunca serán la totalidad de los judíos) han elegido vivir a la manera de Occidente, siguiendo el ejemplo de la Alemania Nazi, de los Estados Unidos y de aquellos que callan frente a la masacre, como Francia, Gran Bretaña, Canadá, entre muchos otros. El silencio de todos ellos revela su complicidad; el afán de Occidente por controlar Medio Oriente, el cual continuará por largo tiempo, llevándose la vida de muchos inocentes. 

5/12/2008

C R I S I S

El autor de este blog tiene dos meses sin escribir en él. La razón de su ausencia es que tiene 63360 minutos (y contando) para terminar la tesis de licenciatura y titularse. Lo cual le ha generado una gran variedad de nuevas crisis que él mismo desconocía podría llegar a padecer.

Esto lo ha orillado a soportar varios insomnios desvelados, llevados a cabo gracias a una dieta rigurosa de 6 a 7 tazas de café al día (afortunadamente ya tiene cafetera en el cubículo del instituto, lo cual hace todo más fácil).

Hasta hoy, el autor de este blog ha sido juzgado por el tema de su tesis como un obsesivo compulsivo, cripto-teólogo kenótico (que es lo mismo que decir herético), relativista relativo, religioso de closet, posmoderno conservador, etcétera, etcétera...

Además, ha tenido la desfachatez de escribir un pedante post que habla de sí mismo en tercera persona. 

30/09/2008

Dios posmoderno. Vattimo, Derrida y Lévinas

En mi opinión la crítica que Vattimo hace a la concepción de Dios que propusieron Lévinas y Derrida me parece no sólo absurda e ingenua sino también jocosa. En síntesis, el italiano les critica a ambos filósofos judío-franceses el que sigan pensando a Dios como lo Absoluto, el plenamente Otro, como un «más allá» del cual no se puede decir nada. Para Vattimo, esta concepción no escapa de los planteamientos (violentos) de la metafísica, porque lo siguen pensando en la total trascendencia, en contraposición al ser humano.

Lo jocoso: Según Vattimo, ambos filósofos, Lévinas y Derrida, no dan fin a la concepción metafísica de Dios porque no toman en serio la encarnación.

Resumiendo:
¡Vattimo les critica a dos judíos el no tomar en serio la encarnación de Dios!

Vattimo advierte que esta crítica no pretende ninguna intención antisemita. Tal vez el italiano no pretende eso, pero su crítica me parece ingenua e inadmisible. Es evidente que Lévinas y Derrida no iban a pensar la encarnación de Dios con tanto aplauso como lo hace Vattimo, ¡Ellos no fueron cristianos! A esto le llamo no tomar en cuenta el contexto del autor: mala aplicación de la hermenéutica.

Por otra parte, la paranoia de Vattimo por escapar de todo planteamiento metafísico (que según él, obviamente, nadie lo consigue más que él mismo) le lleva a reducir a Dios a la completa inmanencia de un ser humano, dispersando el sentido del concepto de Dios. Entonces, me pregunto: ¿Cuál es la concepción de Dios que Vattimo tiene en la cabeza? ¿Qué quedó de Dios después de la encarnación? ¿Qué lo hace seguir siendo Dios? Al menos, en Vattimo, no hay respuesta.
Derrida vs. Vattimo