Rain, come down, and fall forever
17/11/2009
Steven Wilson: Insurgentes: Harmony Korine
Rain, come down, and fall forever
10/10/2009
El camino al Nobel está lleno de buenas intenciones
El viernes 9 de octubre nos enteramos que el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama, ganó el Premio Nobel de la Paz. Cuando el presidente norteamericano se enteró dijo estar “tanto sorprendido como profundamente honrado”. He de confesar que yo mismo me sorprendí, (seguro mucho más que el mismo Obama) llegando al grado de la estupefacción y de que me tuvieran que repetir tres veces el nombre “Obama” para estar seguro de quién era el supuesto “ganador”.
Pues bien, la pregunta es: ¿cómo no va a estar sorprendido el mismo Obama o cualquier otro? Si lo único que ha hecho hasta ahora el presidente norteamericano ha sido mantener una retórica coherente, dar bellos discursos y hacer una lista de promesas y buenos deseos. El problema, evidentemente, es que las buenas intenciones no han ido de la mano con las acciones.
A los hechos me remito:
1) Una de las primeras promesas del mandatario fue cerrar la base estadounidense de Guantánamo –en un supuesto plazo no mayor a un año– situación que le favoreció en la contienda electoral. No obstante, todo se quedó en ese "supuesto" y actualmente la base se encuentra en “rehabilitación” (¿de qué la rehabilitan?). Por supuesto que, como en todo buen país que se jacte de tener diferentes cuerpos u organismos, se dice que la culpa no es del presidente de las buenas intenciones, sino del Congreso que decidió no cerrar la prisión.
2) Luego, está el problema de la tortura. De la “ingenuidad” de Obama surgió la frase: “Hoy aquí, como presidente de EE.UU. puedo decir sin excepción o equivocación que no torturamos”. Entonces ¿qué pasó en Abu Gharaib? ¿Un montón de soldados ociosos decidieron encontrar en qué ocupar el tiempo libre? Por supuesto, el presidente de las buenas intenciones solicita “mirar hacia el futuro”, decide no difundir las fotos de dichas torturas para no manchar el honor del ejército (pese a que en Internet hay cientos de fotos de las torturas cometidas) y determina no tomar represalias contra su antecesor, al mismo tiempo que impide toda investigación externa en torno al tema (es claro, los platos sucios se lavan en casa). Y aquí es cuando debería escucharse la vieja frase: ni perdón, ni olvido.
3) La retirada de las tropas norteamericanas instaladas en Afganistán e Irak también se quedó a nivel de promesa. Y es que de la teoría a la praxis hay una revolución de por medio, y parece ser que Obama no es quién se quiera echar el problema encima. De hecho, el presidente ya cambió de opinión y, además de que no recortará el número de tropas, es posible que termine mandando más para atacar a los integrantes de Al Qaeda (¡Oh, es cierto!, todo esto de la guerra empezó por ese grupo de “terroristas” del cual nadie habla ya).
Y a lo anterior podemos agregar la inminente decisión de abrir bases militares en Colombia, las declaraciones ambiguas (y muy retrasadas) en torno al golpe militar que se vive en Honduras y las quejas de Cuba ante un “recrudecimiento” del embargo económico que vive la isla. Ahora bien, no olvidemos que el mentado premio fue entregado en concreto por “sus esfuerzos diplomáticos en el campo del desarme nuclear”. Yo espero, al igual que muchos otros esperan, que Obama efectivamente continúe trabajando por el desarme nuclear... pero también por el desarme de toda arma de destrucción masiva, y que las primeras sean las norteamericanas.
Obama no tiene los méritos suficientes ni necesarios para recibir el premio Nobel de la Paz. No es posible que un hombre con tanto poder político y económico obtenga un reconocimiento simplemente por el buen uso de la retórica y por hacer promesas que nunca se realizan. Las buenas intenciones nunca han sido suficientes para merecer un reconocimiento, sea porque lo entrega una Academia sueca y un Comité noruego o porque lo otorgué la sociedad que, al fin y al cabo, es el único reconocimiento que realmente permanece en la historia y en la memoria. Y si bien es cierto que escribo esto pretendiendo hacer ver mi molestia, lo único bueno que se puede esperar del acontecimiento es que el Nobel (ese ente abstracto) ejerza suficiente presión en el presidente norteamericano como para que pueda -real y efectivamente- poner en marcha alguna de sus tantas buenas intenciones (¿me habré pasado de ingenuo?).
21/09/2009
16/09/2009
Contracultura filosófica
Y es así como en el lenguaje filosófico han caído en veto palabras como: razón, método, teoría, sistema, síntesis. En cambio, son de un enorme placer las palabras que designan eternas dispersiones, debilitamientos, trazos, huellas de las huellas, márgenes, rincones, etc. Estas nuevas palabras de la filosofía se encuentran bien acompañadas de múltiples juegos del lenguaje, que permiten la constante impresión de tratarse de reflexiones inteligentes e importantes, que incluso dan como resultado pensamientos abstractos y vacíos que resultan difíciles de ser pensados, con lo cual, cabe decirlo, creen haber roto la “terrible” lógica racional occidental (ya ni los orientales se preocupan por eso).
¿Y bien, cuál es el problema con estos estimados pensadores posmodernos? Como alguna vez lo mencionó certeramente René Girard, estos pensadores son comprendidos desde un punto de vista sociológico: los exponentes de dicha escuela de pensamiento lúdico provienen de la Academia, se encuentran convencidos de que sus reflexiones serán bienvenidas en ella y así los mantendrá la Universidad, con el financiamiento de un sistema capitalista de mercado y consumo, de manera que no se verán inmersos en problemas que interfieran con el exterior pues sus reflexiones nunca llegan a aterrizar directamente en la realidad (y más de un posmoderno me criticará por decir “realidad”). En resumidas cuentas: son académica y políticamente correctos, sus libros se venden, son bienvenidos en conferencias por todo el mundo, ¿por qué preocuparse entonces?
Habría que pensar seriamente en una contracultura filosófica ante esos grupos de académicos dominantes, quienes reinan las aulas europeas sin prestar atención a la realidad que está más allá de sus torres de marfil; ante aquellos que conciben a la filosofía como el arte de vender un pensamiento que llame la atención de los consumidores; ante los grupos que siguen sus juegos (e imposiciones) de pensamiento en Latinoamérica, por la falsa pretensión de ser casi tan europeos como ellos. Habría que cuestionarse, incluso, si esa contracultura puede llevarse a cabo, pues la lógica es que toda postura que reniegue de la cultura dominante es tragada por el sistema para su beneficio y lo convierte en un producto más del consumo generalizado, pero, sin lugar a dudas, la tarea que urge es evitar que el pensamiento se vea atrofiado por los académicos que le hacen el juego al sistema dominante.
14/09/2009
El Otro en el tejado
Todo es culpa de los gatos. Ellos son los que acechan al filósofo, no el filósofo quien los acecha a ellos. Es obvio ¿no? ¿Cómo podría llegar a ser eso? Un filósofo persiguiendo gatos como si se tratase de un loco. ¡Qué sinsentido! Tal vez el poeta lo haga (conozco a algunos), pero el filósofo no, imposible.
La diferencia es que ellos se sientan frente a su ventana, lo observan tendido en su cama, se meten en sus sueños y maúllan. Maullidos que se convierten en voces que se convierten en gritos que se convierten en alaridos, entonces, silencio. Otra vez. Maullidos que se convierten en voces que se convierten en gritos que se convierten en alaridos. Entonces, silencio, profundo silencio. Otra vez…
Y es en el silencio cuando el Otro le habla. Ese sí, para que lo sepan mis queridos lectores, ese sí que está loco. Los filósofos sólo pierden el tiempo, los gatos sólo molestan de tiempo en tiempo, el Otro, en cambio, no habita el tiempo.
JRN
06/08/2009
El día D
Seguramente en estos momentos RBB me recomendaría tener en mente las palabras de Juliana de Norwich (All shall be well, and all shall be well, and all manner of things shall be well). Pero, aún así, si CZ se encuentra como presidente ese día, entonces seguramente seré quemado en una enorme pila de leña verde (nota ociosa: la leña verde tardaba más en arder, de manera que si uno era quemado en ella lo primero que sucedía es que uno se asfixiaba envuelto en un atroz y largo sufrimiento) y todo debido a las conclusiones heréticas (todo por la malformación católica que tengo, gracias a Dios).
Hubiera sido más fácil negar la existencia de los gatos, explicar que Žižek no tiene idea alguna de lo que es el salmo 22, demostrar que Dios no implica su existencia, defender la filosofía náhuatl de las garras de los analíticos, o descifrar qué es la trascendencia en Jaspers.
Pero no, nada de eso, tenía que (intentar) demostrar (rebuznar) que la encarnación es una metáfora, que la simbolización de Dios implica una kénosis y que esa kénosis no se entiende desde la teología moderna ni desde la ontología débil de Vattimo, sino desde una ontología simbólica, con base en una hermenéutica analógico-icónica (si esto se lee en voz alta, en verdad parece que sé de lo que hablo). Y todavía tengo la desfachatez de preguntarme por qué dicen que soy fiel al arrianismo (y yo que me creía influenciado por los del Pare de Sufrir y sus súperpoderes contras los eshpirrtush malignosh).
En fin, dicen los que saben que sólo hay dos formas de que un escritor se haga millonario 1) que gane el premio Nobel o 2) que sus libros sean prohibidos por el Vaticano. Sigo en pie de lucha por la segunda opción. A San Arrio me encomiendo.

Averroes y Arrio
21/07/2009
La cigarette: c'est la vie, c'est l'amour
hierro, ceniza y candela
unos la fuman deprisa
y algunos la saborean.
Manuel Machado
El cante jondo

19/06/2009
Los gatos según Baudelaire

Charles Baudelaire
Les amoureux fervents et les savants austères
Aiment également, dans leur mûre saison,
Les chats puissants et doux, orgueil de la maison,
Qui comme eux sont frileux et comme eux sédentaires.
Amis de la science et de la volupté
Ils cherchent le silence et l'horreur des ténèbres;
L'Erèbe les eût pris pour ses coursiers funèbres,
S'ils pouvaient au servage incliner leur fierté.
Ils prennent en songeant les nobles attitudes
Des grands sphinx allongés au fond des solitudes,
Qui semblent s'endormir dans un rêve sans fin;
Leurs reins féconds sont pleins d'étincelles magiques,
Et des parcelles d'or, ainsi qu'un sable fin,
Etoilent vaguement leurs prunelles mystiques.
***
Los Gatos
Los amantes fervorosos y los sabios austeros
Aman por igual, en la estación madura,
A los gatos fuertes y dulces, orgullo de la casa,
Que como ellos son friolentos y como ellos sedentarios.
Amigos de la ciencia y de la voluptuosidad,
Buscan el silencio y el horror de las tinieblas;
El Erebo los habría tomado por sus corceles fúnebres,
Si pudieran al yugo inclinar su altivez.
Adoptan al meditar las nobles actitudes
De las grandes esfinges tendidas en el fondo de las soledades,
Que parecen dormirse en un sueño sin fin;
Sus caderas fecundas están llenas de chispas mágicas,
Y partículas de oro, cual arenas finas,
Estrellan vagamente en sus místicas pupilas.
11/06/2009
Senderos de la hermenéutica filosófica
Vale la pena plantear la siguiente hipótesis: la hermenéutica sólo puede posicionarse como una reflexión filosófica cuando ésta se ve atravesada por la influencia del existencialismo, por una reflexión que se ve centrada en el significado de la vida y sus condiciones de posibilidad.
No hay que olvidar que el panorama intelectual de la época en la cual surge la hermenéutica filosófica se veía influenciado por autores que provenían del existencialismo o que su obra había sido leída desde dicha perspectiva (cosa que con otros autores hubiera sido imposible). Por otra parte, Hans-Georg Gadamer ha confesado en varios de sus textos que su preocupación hermenéutica no iba por el sendero estrictamente metodológico de las ciencias del espíritu (a diferencia de Dilthey), sino enteramente filosófico, como una reflexión que influyera más allá del terreno cognitivo. Otro caso similar es el de Luigi Pareyson, maestro de Gianni Vattimo (el cual me atrevo a mencionar que influyó más en éste último de lo que lo hizo Gadamer), quien estaba ampliamente influenciado por el existencialismo y su hermenéutica refleja dicha influencia, al mismo tiempo que Vattimo.
Bien se pueden dar otros ejemplos más de la íntima relación entre autores existencialistas y hermeneutas contemporáneos (so pena de fastidiar al lector de este post). No obstante, lo que en último caso compete remarcar es que la hermenéutica filosófica es la heredera directa del existencialismo (tal vez no la única, pero sí la más importante) y los autores que aún se dedican a la reflexión hermenéutica, en sentido filosófico, pretenden continuar por esta vía que relaciona el sentido de la existencia con la comprensión e interpretación como procesos fundamentales de la vida humana. Nuevamente, recuperando a Grondin, la hermenéutica filosófica es una reflexión que pretende descubrir el/los sentido(s) de la vida misma, pues, de lo contrario… ¿qué sentido tendría ésta?

Otro gato cartesiano preocupado por su existencia.
24/04/2009
No existen gatos, sólo interpretaciones
En su breve libro La hermenéutica, Maurizio Ferraris menciona que el dictum nietzscheano «no existen hechos, sólo interpretaciones», lo que parece enunciar realmente es que «no existen sólo hechos, sino también interpretaciones». Para demostrar este punto Ferraris sustituye la palabra «hechos» por «gatos»; con lo cual se construye la frase «no existen gatos, sólo interpretaciones» que, según el filósofo italiano, es una tesis poco razonable que ni siquiera sería aceptada por alguien como Berkeley.
¿Qué se pretende con esta jocosa parodia de la frase más abanderada por los hermeneutas posmodernos? Ferraris considera que es sólo a partir de Heidegger que se ha venido pensando al ser como una abstracción completa, cuando anteriormente era claro que el ser siempre era el ser del ente, con lo cual, al mismo tiempo, la hermenéutica filosófica ha desviado su atención de los objetos concretos y reales, quedándose solamente con el lenguaje para hablar del ser, pero nunca de las cosas en sí mismas (sé que más de una hermeneuta ha pegado el grito en el cielo al leer «cosas en sí mismas»).
Es por esta razón que Ferraris pretende retornar a una ontología, comprendida como una fenomenología de la percepción. Es decir, la interpretación siempre es posterior a la percepción del objeto. Hay un momento, por más breve que sea, en el cual el sujeto observa al objeto sin interpretarlo y ahí se diría que radica la ontología/fenomenología, mientras que la hermenéutica se relega a ser la herramienta que dilucida sólo aquello que está oscuro o confuso sobre el objeto.
Pero, ¿en la percepción realmente no hay interpretación? ¿No será que la percepción es un proceso casi inconsciente de interpretación, proceso en el cual el sujeto identifica y percibe un objeto en tanto que posee un bagaje que le permite captarlo como tal? Seguiremos resolviendo esta cuestión planteada por el más famoso apóstata de la hermenéutica filosófica.



