24/04/2009

No existen gatos, sólo interpretaciones

En su breve libro La hermenéutica, Maurizio Ferraris menciona que el dictum nietzscheano «no existen hechos, sólo interpretaciones», lo que parece enunciar realmente es que «no existen sólo hechos, sino también interpretaciones». Para demostrar este punto Ferraris sustituye la palabra «hechos» por «gatos»; con lo cual se construye la frase «no existen gatos, sólo interpretaciones» que, según el filósofo italiano, es una tesis poco razonable que ni siquiera sería aceptada por alguien como Berkeley.

¿Qué se pretende con esta jocosa parodia de la frase más abanderada por los hermeneutas posmodernos? Ferraris considera que es sólo a partir de Heidegger que se ha venido pensando al ser como una abstracción completa, cuando anteriormente era claro que el ser siempre era el ser del ente, con lo cual, al mismo tiempo, la hermenéutica filosófica ha desviado su atención de los objetos concretos y reales, quedándose solamente con el lenguaje para hablar del ser, pero nunca de las cosas en sí mismas (sé que más de una hermeneuta ha pegado el grito en el cielo al leer «cosas en sí mismas»).

Es por esta razón que Ferraris pretende retornar a una ontología, comprendida como una fenomenología de la percepción. Es decir, la interpretación siempre es posterior a la percepción del objeto. Hay un momento, por más breve que sea, en el cual el sujeto observa al objeto sin interpretarlo y ahí se diría que radica la ontología/fenomenología, mientras que la hermenéutica se relega a ser la herramienta que dilucida sólo aquello que está oscuro o confuso sobre el objeto.

Pero, ¿en la percepción realmente no hay interpretación? ¿No será que la percepción es un proceso casi inconsciente de interpretación, proceso en el cual el sujeto identifica y percibe un objeto en tanto que posee un bagaje que le permite captarlo como tal? Seguiremos resolviendo esta cuestión planteada por el más famoso apóstata de la hermenéutica filosófica. 


Dícese de un gato cartesiano preocupado por su estatuto ontológico. 

6 comentarios.:

dreamer dijo...

Ahora entiendo que los gatos tengan insomnio, siempre observo gatos en las cornisas de las casas en las madrugadas.

Esponjita dijo...

jajaja! Bueno, realmente es un serio intento por adjuntar a Nietzsche a las filas de la filosofía analítica...

cuarenténicamente:
la esponja

Daniel G.G. dijo...

Anda, esponja: háblales de Spelke o cómo la "neurociencia" le da cierta razón a la intuición de nuestro colega.

inca dijo...

Definitivamente el gato me cautiva, si hablara me quedaría con él, pese a los gritos que mi mamá daría, por otra parte que diría el pobre si le dijeramos algo como:"no existen fenómenos morales, sólo una interpretación moral de los fenómenos." no se despegaría de la ventana...

Acol Kobernein dijo...

Ando leyendo el parrafo 44 de Ser y Tiempo. Opinaría algo, pero es mi primera lectura.
Aunque con una tan fresca, apoyo la apostasia aparente.
¿Quedarse en el lenguaje? Cuando presisamente se trata de pasar por detras de la relación sujeto-objeto.
Que si hay metafora ya en la percepción, eso es claro, pero lo que es ya era antes que fijaramos la percepción en el objeto. Bueno hasta ahora eso me parece al leer el fragmento de Heidegger.
Los sentidos son una especie de herramientas, con las que los cuerpos se ubican. hay que flojera seguir hablando. Tral y trala y trala...

CARLOS dijo...

¿No será que la percepción es un proceso casi inconsciente de interpretación, proceso en el cual el sujeto identifica y percibe un objeto en tanto que posee un bagaje que le permite captarlo como tal?

Respuesta.- Los sensores del recientemente accidentado Air France y la falta de retroalimentación permite hacer interpretaciones bajo estandares, codigos, experiencias. Inerpretaciones de común acuerdo bajo organismos internacionales sin percepciones técnicas por la falla los sistemas de navegación. De los peritos en navegación áerea se derivan las protecciones sociales (reglas jurídicas, reglas de coberturas de aseguradoras, reglamentaciones de leyes, economía, etc.). Socialmente somos perceptores e interrpretadores según en el lugar que estamos parados. Saludos.